En una comunión el niño recibe dinero de medio pueblo, tres relojes y dos cadenas. Es el regalo estándar y tiene su lógica: es útil y nadie se equivoca. Pero si eres padre, padrino o abuelo, probablemente quieras que quede algo del día además del sobre.
Quién regala qué
Conviene separarlo, porque no todos los invitados están en la misma posición.
- Los invitados dan dinero y hacen bien. Es lo que se espera y lo que cubre los gastos del día.
- Los padrinos suelen dar algo con más peso: una joya, un reloj, algo que se guarde.
- Los padres y los abuelos son los que pueden permitirse un regalo que no sea para el niño de ahora, sino para el adulto que va a ser.
El regalo que se mira veinte años después
La foto del día de la comunión acaba en un pendrive o en una carpeta del ordenador. En el mejor de los casos, en un álbum que se abre dos veces. Impresa y colgada, es de las pocas cosas del día que siguen ahí cuando el niño ya no vive en esa casa.
Lo hacemos sobre madera MDF en tres formatos —vertical, horizontal y cuadrado— según cómo esté encuadrada la foto. Desde 29 €, y con tamaños grandes para quien quiera darle presencia en el salón.
La elección del formato no es estética, es práctica: mira primero la foto y después elige. Forzar una foto horizontal a un marco vertical obliga a recortar, y en una foto de comunión lo que se recorta suele ser justo la parte que importa.
Cómo elegir la foto
En una comunión hay dos tipos de foto y casi siempre se elige la equivocada.
- La foto posada. La del estudio o la del altar. Es la que los padres eligen. Sale perfecta y no dice nada.
- La foto del momento. El niño riéndose con un primo, el abrazo con la abuela, la cara de agobio antes de entrar. Es la que se mira con gusto dentro de quince años.
Si vas a imprimir una sola, la del momento gana. Si van a ser dos, una de cada.
Qué poner además de la foto
En estos cuadros cabe texto junto a la imagen, y ahí hay margen para que el regalo diga algo más que la fecha.
Lo que suele funcionar: el nombre y el día, en tamaño discreto. Lo que funciona mejor: una frase corta que signifique algo para la familia, aunque no tenga nada que ver con la comunión. Una expresión de la abuela, un apodo, algo que el niño reconozca dentro de veinte años.
Lo que no recomendamos: llenar el espacio con textos largos. Un cuadro no es una dedicatoria; para eso está el reverso, donde se puede escribir a mano lo que haga falta.
Qué evitar
- Lo devocional si la familia no es practicante. Muchas comuniones son sobre todo una fiesta familiar. Un regalo demasiado religioso puede quedar fuera de tono.
- Los juguetes de su edad exacta. Con nueve años los intereses cambian cada seis meses.
- Lo que duplica al padrino. Si los padrinos regalan reloj, no regales reloj. Se habla antes y se evita.
- Grabar el nombre en todo. Un detalle discreto envejece mejor que un nombre gigante.
Cuándo encargarlo
Las comuniones se concentran en mayo y junio, y la foto buena no existe hasta después del día. Eso deja dos opciones.
La primera, regalarlo después. Suena a retraso y no lo es: llega cuando ya no llega nada más, y se agradece más que el día de la fiesta, cuando hay veinte regalos encima de la mesa.
La segunda, si quieres dárselo durante la fiesta, usar una foto anterior de la prueba del traje o de la preparación. Funciona, pero pierde el momento.
Nuestros pedidos salen en 48-72 h desde que se confirma el diseño, transporte incluido, con envío gratis en península a partir de 35 €. Fabricamos en Baena, Córdoba, y revisamos cada foto antes de imprimir: si la resolución no da para el tamaño elegido, avisamos antes.
Cuadros de Primera Comunión
Su foto del día, impresa sobre madera MDF. Desde 29 €.


